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HISTORIA

El despacho Jiménez y Blanco se integró tras la unión de Maria Teresa Blanco al despacho que mantenía José A. Jiménez Gutiérrez, lo que tuvo lugar en el año 1986.

Hasta esa fecha, ambos socios habían mantenido una carrera profesional por separado, si bien José A. Jiménez ya mantenía en funcionamiento un despacho que se fundó en el año 1984. Este es el embrión del nuevo despacho.

Tanto desde el primer despacho de José A. Jiménez, como desde cuando se constituye el actual despacho de Jiménez y Blanco, el cliente es el eje del servicio que se presta, lo que ha llevado al despacho a ser apreciado notablemente por sus clientes, siendo destacado señalar que, desde su fundación, e incluso desde la apertura del primer despacho de José A. Jiménez, se ha ido incrementando, año tras año, no sólo el número de clientes, sino también los encargos de éstos y por supuesto la facturación. Prueba de ello es la presentación de cuentas en el Registro Mercantil, toda vez que al haber adquirido el despacho la forma jurídica de sociedad mercantil, viene obligado a esa presentación.